Fuente: Diario Gestión. Vemos con alarma cómo algunos organismos reguladores abandonan el rigor técnico para adoptar posturas populistas al momento de determinar los ajustes de las tarifas de los servicios públicos. El análisis tarifario no puede reducirse a ver si los precios de los servicios suben o bajan en el corto plazo. El objetivo central debe ser que las tarifas cubran costos eficientes reales, garanticen la recuperación de la inversión y preserven la calidad de los servicios públicos. Cuando las tarifas se fijan por debajo de ese equilibrio, el alivio inmediato para el usuario suele convertirse en menor cobertura, redes deterioradas y mayor riesgo fiscal para el Estado. El año pasado, lo vimos con SUNASS y las tarifas del agua: una fijación arbitraria donde el Estado asfixió al propio Estado (SEDAPAL), afectando la viabilidad de las EPS a nivel nacional. Los dolientes somos los peruanos condenados a una precaria infraestructura sanitaria cuya brecha jamás se ...
Fuente: Diario Gestión En su discurso inaugural, la presidenta Keiko Fujimori propuso un ambicioso listado de inversiones que se acometerían durante su gobierno. Nos habló de carreteras, aeropuertos, puertos, trenes, líneas de metro, infraestructura hídrica, agua y saneamiento, entre otros. Algunos analistas se lamentaron de este componente supuestamente populista y poco realista del discurso. Además, señalaron que acelerar fuertemente la inversión pública en las actuales circunstancias sería un despropósito, pues atentaría contra la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica. Vale la pena analizar estas aseveraciones desde un punto de vista económico. El déficit de infraestructura en el Perú es enorme: suma varios cientos de miles de millones de soles, encarece el transporte de personas y mercancías, limita el acceso de amplios segmentos de la población a servicios básicos, reduce nuestro potencial productivo, ralentiza el crecimiento económico y perjudica el bienes...