Diario Gestión. Gracias a la inversión privada, desde hace más de 22 años contamos con gas natural (GN) en Lima y Callao. Cerca del 60% de los hogares de la capital tiene acceso al gas a tarifas competitivas (gracias, en parte, al alto volumen de demanda). En otras regiones del Perú, especialmente en el sur, la historia es otra: el porcentaje de familias que accede al GN es mínimo, lo cual es paradójico, pues la mayor parte del gas proviene del Cusco. La desigualdad de oportunidades que esto genera es difícil de justificar. La brecha entre Lima y el sur se ha agravado y la fractura social se ha profundizado. El malestar político que esto trae lo constatamos en los resultados de las elecciones generales cada cinco años con la consolidación del voto antisistema en el sur del país. Sus reclamos parecen ser solo escuchados por los políticos en campaña electoral y luego son simplemente olvidados. No atender la demanda por GN del sur constituye un despropósito que atenta contra l...
Fuente: Diario Gestión. Vemos con alarma cómo algunos organismos reguladores abandonan el rigor técnico para adoptar posturas populistas al momento de determinar los ajustes de las tarifas de los servicios públicos. El análisis tarifario no puede reducirse a ver si los precios de los servicios suben o bajan en el corto plazo. El objetivo central debe ser que las tarifas cubran costos eficientes reales, garanticen la recuperación de la inversión y preserven la calidad de los servicios públicos. Cuando las tarifas se fijan por debajo de ese equilibrio, el alivio inmediato para el usuario suele convertirse en menor cobertura, redes deterioradas y mayor riesgo fiscal para el Estado. El año pasado, lo vimos con SUNASS y las tarifas del agua: una fijación arbitraria donde el Estado asfixió al propio Estado (SEDAPAL), afectando la viabilidad de las EPS a nivel nacional. Los dolientes somos los peruanos condenados a una precaria infraestructura sanitaria cuya brecha jamás se ...