Fuente: Diario Gestión
––¿Propuestas para el final del gobierno, si recién vamos a pedir el voto de confianza al Congreso la próxima semana? ¿Qué les pasa? –se pregunta un flamante ministro del gabinete Miralles.
––Acuérdate que en pocas semanas tendremos elecciones generales y que en menos de tres meses habremos elegido un nuevo o nueva presidente de la república. Ya estamos en las postrimerías del partido y debemos evitar más autogoles de parte del Congreso y combatir la parálisis de la burocracia, a fin de que el país avance –le contesta un asesor cercano.
- Nuevamente nos acercamos a un cambio del gobierno nacional y de las autoridades que regirán el destino del país en los siguientes cinco años (o 16 meses si se considera la duración promedio de los presidentes del 2016-2026). Aunque, también nuevamente resulta difícil vaticinar quiénes pasarán a la segunda vuelta, pareciera ser que los candidatos antisistema no disputarán la presidencia en la segunda vuelta. Sin embargo, los antisistema y los populistas-mercantilistas probablemente obtengan una representación importante en el nuevo congreso. En este escenario de incertidumbre (que ya parece regla más que excepción), es importante que el actual gobierno –además de asegurar una transición democrática limpia– busque que el país no se detenga.
- Al respecto, me viene a la mente un comentario de Hernán, un viejo amigo empresario quien me repetía “el Perú avanza, cuando el gobierno y el congreso duermen…”. Se reía con su ocurrencia, pero murió producto de la pandemia del COVID-19 y de lo mucho que habían dormido las autoridades de salud. Concuerdo con mi fenecido amigo con que la expansión de la burocracia estatal, del gasto público y, de las excesivas regulaciones e irracionales actividades de control con las que justifican su existencia, constituyen un lastre para el crecimiento económico y para el bienestar de la mayoría de los peruanos.
- Sin embargo, también es cierto que el aparato estatal es el llamado a cumplir con la provisión de bienes y servicios públicos –sin que esto implique que algunos de ellos no puedan ser tercerizados a empresas privadas para abaratar costos y mejorar así su eficiencia y cobertura. Mi amigo Hernán seguramente estaría aún con nosotros y su familia si el Estado hubiese hecho lo que correspondía hacer en materia de salud pública; lo mismo es cierto para el caso de cientos de miles de peruanos que murieron innecesariamente en los últimos diez años debido a nuestros cada vez más deficientes servicios de salud. Este razonamiento también aplica a otra de nuestras grandes carencias: la seguridad ciudadana.
- ¿Qué puede hacer el gobierno de transición en estos campos? La verdad es que más allá de atender urgencias e implementar algunos paliativos efectivos, no podrá solucionar mucho. Pero lo que sí pueden hacer, y que resulta realmente relevante, es proveer un diagnóstico realista de qué ha funcionado y qué no, construyendo así una base de información útil para la toma de decisiones. Esta debería incluir diversos análisis de expertos a los que se convoque para proveer al próximo gobierno de la información sectorial necesaria, incluyendo la evaluación de opciones de políticas públicas, a fin de diseñar hojas de ruta sectoriales razonables. Transparencia e información para la toma de decisiones: este sí sería un aporte importantísimo del actual gobierno al siguiente.
- En materia de política económica, también hay muchos pendientes. Aunque la verdad es que en este campo se está mucho mejor que en la mayoría de políticas sectoriales, es necesario hablar de los autogoles en materia económica. Seamos conscientes de que algunos de estos ya nos lo metieron desde el Congreso y que es necesario revertirlos. El MEF y la PCM, junto al Consejo Fiscal, deberían presentar un diagnóstico sobre las amenazas en materia fiscal e identificar las opciones disponibles de política que podrían implementarse en los primeros meses de la siguiente administración, cuando esta cuente con la fuerza política necesaria para su aprobación.
- También es importante prestar atención a lo que venimos haciendo bien, lo cual ha contribuido a la recuperación de la inversión privada y del crecimiento. Hay que continuar destrabando la inversión privada y fortalecer las APP que reducirán nuestro déficit de infraestructura (vial, energética, de riego, entre otras) y contribuirán a nuestra diversificación productiva y dinamismo exportador. En este punto, no puede dejarse de mencionar la reestructuración de Petroperú, la cual es un hito importantísimo en materia de racionalización de la actividad empresarial del Estado y del gasto público.
- En resumen: hay que darle continuidad a lo que venimos haciendo bien y transparentar los problemas que enfrentamos y la información necesaria para que el siguiente gobierno no empiece desde cero. Sumemos en vez de restar.
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