Ir al contenido principal

La mala leche, el mercado y nuestros liberales

  1. ¡Qué mala leche!” concluía amargamente un amigo al comentar el escándalo de Pura Vida, la leche –bueno, casi leche– que estaba bien etiquetada aquí, pero no allá y que ahora, al parecer, tampoco lo está aquí, aunque no queda muy claro por qué. Sin duda, el affaire Pura Vida puso al descubierto muchas falencias de nuestra realidad institucional, así como de algunas posiciones supuestamente promercado.
  2. En este caso, el actuar de nuestras instituciones públicas fue lamentable. Indecopi, DIGESA, el Ejecutivo, el Congreso, todos –pero todos– se encargaron de desconcertar a los peruanos. Si algo quedó claro es que no tenemos reglas de juego estables, que el debido proceso es algo que los funcionarios públicos se pueden saltar si las papas queman, que a algunas autoridades les falta convicción y/o respaldo político para defender y hacer valer sus decisiones. Desgraciadamente, todo esto refleja una importante falta de liderazgo y coordinación en el Ejecutivo, la cual permea a oficinas técnicas que deberían ser ajenas al vaivén político.
  3. Sin duda, nuestras instituciones públicas son muy débiles. Y cuando actúan tan torpemente como la semana pasada, se generan muchas dudas sobre la importancia de contar con ellas y el rol que les toca jugar en una economía social de mercado como la que venimos forjando desde hace algo más de cuarto de siglo.
  4. En los últimos días, importantes líderes de opinión proempresa han expresado su total disconformidad con estas instituciones. Por ejemplo, Federico Salazar afirmó: “Hay que cerrar la puerta de algunas instituciones del Estado. No sirven y no las utilizamos. El caso Pura Vida lo demuestra. (…) Instituciones como Indecopi y Digesa atentan contra la seguridad jurídica...” Por su parte, Franco Giuffra sentenció: “Las exigencias demagógicas se han multiplicado sobre la base de imaginar un consumidor desprotegido, ignorante e incapaz de decidir por su cuenta. De esas incursiones regulatorias han surgido cosas como el registro sanitario, que no sirve para nada. O las crecientes obligaciones de consignar cada vez más información nutricional y alergénica, que encarece los productos e impide la competencia…”
  5. En esta oportunidad, creo que estos reputados columnistas se dejaron guiar por la frustración generada por el actuar de instituciones públicas débiles. Sin embargo, es importante recalcar que el mercado no funciona adecuadamente sin este tipo de instituciones. Ser promercado no es lo mismo que ser proempresa. Una actitud promercado implica promover un mercado competitivo, en el que confluyan consumidores bien informados, en el que las empresas compitan efectivamente, acatando reglas sensatas y estables, y en el que los reguladores cumplan su rol técnico, con independencia y con los recursos humanos y financieros que requieren.
  6. Hace pocos días tuve la oportunidad de leer un ensayo crítico sobre nuestros “econolawyers” y la adaptación que han hecho del análisis económico del derecho al Perú. El autor citaba al recordado profesor Enrique Elías Laroza, quien, profetizando los tiempos actuales, señalaba que “los peores enemigos del mercado son los que exigen la liberalización de las fuerzas del mercado a rajatabla. Quieren aplicar la receta con tal virulencia, con tal dogmatismo que parece que su verdadero propósito fuese el que todo ello fracase lo más rápido posible…”. En efecto, lo que buscamos es una economía social de mercado y no una anomia ultraliberal, en la que fácilmente germinen las semillas antimercado.

Comentarios

  1. Ni son "instituciones", ni son "nuestras"; SON agencias estatales, y el Estado -entérese- es una organización eminentemente VIOLENTA.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"Venezuela: ¿qué viene ahora?"

Fuente: Diario Gestión Tras la rápida captura y extracción del exdictador Nicolás Maduro, ejecutada con gran planeamiento e increíble precisión por las fuerzas militares de los Estados Unidos, ahora toca ver qué es lo que hará el gobierno de Trump para asegurar la recuperación del país llanero. Probablemente, el planeamiento de esta segunda etapa no ha sido tan riguroso como el de la primera. La incertidumbre es grande, el derrotero para los siguientes meses es incierto, pero se está produciendo un cambio de régimen sin el derramamiento de sangre con el habían amenazado los líderes chavistas. ¿Qué piensan los venezolanos? Los resultados de una encuesta realizada entre el 6 y 11 de enero a nivel nacional por la empresa Meganálisis son reveladores. “¿Usted se siente agradecido con Donald Trump?” fue la primera pregunta, el 92.2% respondió afirmativamente. La gratitud no implica ingenuidad: el 52.7% considera que la prioridad de los EE.UU. es el petróleo venezolano y más de dos tercios co...

"El nuevo gabinete y la economía"

  Fuente: Diario Gestión Hoy, el gabinete ministerial se presenta en el Congreso para pedir el voto de confianza. Es muy probable que lo obtenga. Seguramente, en las últimas semanas el gabinete Arana escuchó, recogió y filtró muchas propuestas de las agrupaciones políticas de cuyo voto depende su permanencia. Probablemente, algunas de las recientes decisiones gubernamentales –muy cuestionadas– son producto de este proceso de negociación. Y aunque nos gustaría escuchar hoy una propuesta coherente de Gobierno para los doce meses que restan antes de la segunda vuelta electoral del 2026, parecería que esto es poco probable. El actual gabinete es producto de la frustración y exasperación causadas por el poco avance en diversos frentes del gabinete Adrianzén, del cual muchos de los actuales ministros formaron parte. En contraposición con los avances que se venían registrando en materia de crecimiento económico y las expectativas que había generado la promoción de la inversión privada des...

¿Cómo votar en las próximas elecciones?

  Fuente: Diario Gestión La teoría económica tradicional considera que más opciones y mayor información llevan a mejores decisiones y mayor bienestar. Sin embargo, la nueva teoría del comportamiento matiza esta intuición. Cuando el número de alternativas es excesivo, los individuos pueden experimentar sobrecarga cognitiva, lo que conlleva a decisiones menos informadas, heurísticas simplificadoras o, incluso, a postergar las decisiones. En lugar de empoderar, el exceso de información puede confundir.  Probablemente, esto sea lo que le esté pasando a los peruanos en este proceso electoral, en que muchos de los electores no saben por quién votar (los “indecisos”). Estas elecciones no solo se caracterizan por la sobreoferta de partidos políticos y candidatos, sino también por las múltiples decisiones simultáneas que deberá tomar el elector. El votante peruano no emitirá un solo voto, sino cinco: para la presidencia, el senado nacional, el senado regional, la cámara de diputados y ...